martes, 11 de diciembre de 2007

Las moras y los brotes de brócoli combaten el cáncer





Su mercado campesino local podría tener la clave para la prevención del cáncer porque una investigación reciente señala que las moras, los brotes de brócoli y algunas verduras crudas reducen el riesgo de cáncer de esófago y de vejiga. Los datos de tres estudios sobre el tema fueron presentados el jueves en la sexta Conferencia anual internacional sobre fronteras en la prevención del cáncer de la American Association for Cancer Research en Filadelfia. Por mucho tiempo, se ha sabido que las frutas y las verduras ayudan a reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer. A partir de investigaciones anteriores, la American Cancer Society recomienda consumir cinco porciones de frutas y verduras a diario. En el primer estudio, investigadores de la Universidad estatal de Ohio hallaron que las moras podrían proteger contra el cáncer de esófago al reducir la tensión oxidativa causada por el síndrome de Barrett, una condición precancerosa causada generalmente por el reflujo gastroesofágico. El esófago es el tubo que conecta la boca con el estómago. La enfermedad de reflujo gastroesofágico hace que el ácido estomacal sea regurgitado continuamente hacia el esófago. "Específicamente en el caso de los pacientes de Barrett, el reflujo del estómago y la bilis contribuyen al daño oxidativo constante. Así, nuestra hipótesis es que alimentar con un tipo de alimento rico en componentes potencialmente protectores, como antioxidantes, vitaminas, minerales y otras sustancias fitoquímicas, podría ayudar a restablecer el equilibrio oxidativo", aseguró Laura Kresty, investigadora líder. Los pacientes de síndrome de Barrett típicamente tienen entre treinta y cuarenta veces más probabilidades de desarrollar cáncer de esófago, que tiene un índice de supervivencia a cinco años muy malo de apenas quince por ciento. El equipo le dio entre 32 y 45 gramos de moras a diario durante seis meses a veinte pacientes de síndrome de Barrett. Analizaron cambios en la sangre, la orina y los tejidos antes, durante y después del tratamiento, y hallaron niveles más bajos de algunos de los marcadores químicos de tensión oxidativa en muestras tanto de orina como de tejidos. Se ha demostrado anteriormente que las moras reducen el riesgo de cáncer oral, de esófago y de colon en modelos animales, según los investigadores, que solicitaron más estudios con seres humanos. Wendy Demark-Wahnefried, dietista y profesora de ciencias conductuales del Centro oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas en Houston, aseguró que se sentiría cómoda recomendándole a los pacientes de Barrett que comieran moras. "No les haría daño al menos", dijo, aunque agregó que estudios futuros necesitan establecer si las bayas realmente previenen el cáncer. En otras investigaciones presentadas en la reunión, el brócoli y las verduras crucíferas se mostraron prometedores en la lucha contra el cáncer de vejiga, según dos equipos distintos del Instituto de oncología Roswell Park de Buffalo, Nueva York. Mediante el uso de un modelo con ratas, un equipo dirigido por el Yuesheng Zhang, profesor de oncología, demostró que un extracto de brócoli reducía el cáncer de vejiga en las ratas en setenta por ciento. "Nuestro estudio actual muestra que los extractos de brotes de brócoli suministrados a ratas en la dieta inhiben el desarrollo del cáncer de vejiga inducido por un carcinógeno. Aún no sabemos si los extractos inhiben el desarrollo del cáncer de vejiga existente", aseguró Zhang, y además explicó que los brotes de brócoli son ricos en un agente muy conocido para la prevención del cáncer, el sulforafano. "A continuación, planeamos establecer si los extractos de brotes de brócoli pueden combatir el cáncer de vejiga en los seres humanos", anotó Zhang. Otro equipo del instituto halló que la gente que consumía tres o más porciones de verduras crucíferas crudas al mes reducía su riesgo de cáncer de vejiga en cuarenta por ciento. Entre las verduras crucíferas se encuentran el brócoli, el repollo y la coliflor. El equipo analizó los hábitos de la dieta de 275 personas que tenían cáncer de vejiga en etapa inicial y la de otras 825 que no tenían cáncer. Los investigadores preguntaron específicamente cuántas porciones de verduras crucíferas crudas o cocinadas habían comido antes del diagnóstico y si fumaban. El análisis de los datos demostró que entre más verduras crucíferas consumía la gente, menor era el riesgo de cáncer de vejiga. En comparación con la gente que fumaba y consumía menos de tres porciones de verduras crudas al día, los no fumadores que consumían al menos tres porciones de verduras crucíferas a diario eran 73 por ciento menos propensos a desarrollar cáncer de vejiga. "En nuestro estudio, sí hallamos que la ingesta de verduras crucíferas crudas mostró una reducción en el riesgo de cáncer de vejiga entre los fumadores, incluso entre los fumadores empedernidos", aseguró Li Tang, investigador líder. Los investigadores recalcaron que los beneficios se derivan de las verduras crucíferas crudas, lo que le da al coleslaw (ensalada de col) una ventaja sobre la sopa de repollo cuando se trata de la prevención del cáncer. "Esto confirma que existen varios compuestos en las frutas y las verduras que contribuyen a reducir el riesgo de cáncer. Las investigaciones como estos dos estudios complementan nuestros conocimientos acerca de los efectos que podrían tener nutrientes específicos sobre ciertos tipos de cáncer", aseguró Colleen Doyle, directora de nutrición y actividad física de la American Cancer Society. "Cocinar elimina algunos de los nutrientes, pero hace que otros sean más absorbibles. Hasta que sepamos más al respecto, el punto de este mensaje para los consumidores es comer al menos cinco porciones de frutas y verduras diarias, crudas y / o ligeramente cocinadas. Concéntrese en las que tengan más color porque, en general, las frutas y verduras de colores más vivos tienen la mayor cantidad de antioxidantes y sustancias fitoquímicas que combaten el cáncer". "Las encuestas que hemos realizado señalan que mucha gente cree que no tiene control sobre el riesgo de cáncer, aunque los estudios señalan claramente que sí. Para la mayoría de las personas que no fuman, vigilar el peso, estar más activo y llevar una dieta saludable son las maneras más importantes de reducir el riesgo de cáncer", aseguró Doyle.




Fuente:


Diario El Tiempo.com.ve






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