miércoles, 1 de octubre de 2008

Envejecer... en forma saludable



Nuestra esperanza de vida es cada vez mayor. Pero no sólo se trata de añadir años a la vida, sino de sumar calidad de vida a esos años. Una dieta completa y equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y fomentar las actividades sociales son las claves fundamentales para dar esquinazo a la obesidad y envejecer con salud.
La prevención de la obesidad infantil se ha convertido en una prioridad para las instituciones sanitarias y en un foco de interés para la opinión pública.
Sin embargo, no podemos olvidarnos de que la obesidad y las enfermedades derivadas del exceso de peso (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y artrosis, entre otras) también afectan a las personas mayores.
Además, en esta etapa de la vida aparece otro importante problema de alimentación: la desnutrición que padecen algunos mayores, en especial aquellos que viven solos. Los expertos apuntan a la soledad como un elemento de riesgo desde el punto de vista nutricional. Al aislamiento se unen otros factores (bajo poder adquisitivo, escasa autonomía física, falta de conocimientos sobre nutrición) que favorecen la adopción de hábitos alimenticios incorrectos. Llevar una dieta deficitaria favorece la aparición de enfermedades y contribuye a empeorar las ya existentes, con la consiguiente merma en la calidad y esperanza de vida. Por lo tanto, alimentarse de forma adecuada es fundamental para mantener el bienestar físico y psíquico de los mayores.
También en la tercera edad, el cuidado de la alimentación debe ir acompañado por el abandono del sedentarismo. Los adultos españoles son los más sedentarios de Europa. En una reciente encuesta, el 64% reconocía no practicar ningún tipo de deporte o ejercicio. Y estar en una buena forma física contribuye a encontrarse mejor anímicamente, al igual que mantener una vida social activa y dinámica.
Actividades como pasear por el parque, charlar en un banco con los vecinos, jugar a las cartas, al dominó o a la petanca, tomar un café, asociarse, participar en talleres y apuntarse a los viajes colectivos ayudan a potenciar la autoestima de nuestros mayores y a disipar los fantasmas de la soledad y la depresión.
Pero envejecer con salud es un viaje que dura toda la vida. El recorrido comienza en la infancia, una etapa en la que debemos enseñar a los niños cómo alimentarse de forma correcta, los beneficios de hacer ejercicio físico de forma regular, la importancia de mantener una actitud mental positiva e informarles sobre los perjuicios del alcohol y el tabaco. Son hábitos saludables que los pequeños deben adoptar y mantener en la edad adulta con el objetivo de disfrutar en plenitud de facultades de la vejez, la última estación en la que se detiene el tren de la vida.


Fuente:

Periodico Digital.com.mx

1 de Octubre de 2008



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