viernes, 18 de julio de 2008

RUTINAS DE BELLEZA


Mira en tu refrigerador, revisa el aparador de la cocina o los bolsos de los mandados.
Te sorprenderá descubrir la cantidad de productos que tienes en tu propia casa y que te ayudarán en esa agradable tarea de mantener una apariencia atractiva.

Fíjate, solo con aprovechar los restos de frutas y vegetales, de alimentos que guardes, estarás en disposición de preparar algunas de esas "famosas recetas" que trasmitidas por las abuelas y tías, de generación en generación, hoy se convierten en un apreciable tesoro.

Estos cuidados mínimos llevan pocos recursos y requieren muy pocos minutos, practicados con la frecuencia necesaria se convierten en hábitos, rutinas de belleza de los que ya no podrás prescindir porque estos sencillos secretos reforzarán tus encantos.

BAÑOS FLORALES
El primer imperativo de la belleza es la pulcritud. Toma tu baño diario por la mañana, a modo de preparación para la jornada; o por las tardes, para refrescar el cuerpo y continuar tus actividades; o por la noche, con el fin de eliminar los restos de polvo, la transpiración, y disponerse a un sueño reparador.

¿El agua? A la temperatura que prefieras o como mejor te siente: fría, estimula y tonifica; tibia, calma y reposa; caliente, relaja los músculos... pero ¡cuidado!, también distiende los tejidos. Si te bañas en ducha, lo ideal es alternar golpes de agua fría y caliente. Ah, pero si prefieres el baño tradicional, aprovecha para dártelo con infusiones.

Puedes hacerlo de pétalos de rosas, manzanilla, zumo de limón, gotas de aceite. Todos estos son suavizadores. También tienes las hojas de romero, de caisimón de anís (tan refrescante y con una acción antiinflamatoria), de escoba amarga, de romerillo...

PARA DORMIR MEJOR
El sueño es un aliado fiel de la belleza. Este período de recuperación natural del organismo sirve para reponer fuerzas y mitigar el cansancio. Un tiempo perfecto para descansar está entre las seis y ocho horas de sueño.

Si padeces de insomnio, toma antes de irte a dormir una infusión dulce de jazmín o valeriana. Esta última también ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, y a aliviar los dolores de cabeza producidos por el exceso de calor.

UN DESODORANTE NATURAL
El uso del desodorante resulta indispensable siempre, y sobre todo en el verano. Para aumentar su eficacia, aplícatelo sobre la piel perfectamente seca. Si tu olor es excesivo, prueba estos consejos: humedece tus axilas con un poco de zumo de limón colado y espera que seque. Pasados unos 10 minutos, cuando está completamente seco, aplícate el desodorante como acostumbras. Haz este tratamiento dos veces al día.

Prueba también lavándote bajo los brazos con agua avinagrada. Otro tratamiento interesante es el uso de infusiones de plantas antiolor. Procede así: prepara un litro de agua hirviendo y agrégale una cucharada de hojas de cada una de estas plantas: salvia, romero, lavanda y tomillo. Déjala reposar por media hora. Cuélala y ya está lista para ponerla en una botella preferiblemente con atomizador. Guarda la infusión en el refrigerador y después de cada baño atomiza tus axilas y pies con esta mezcla. Déjala secar y luego aplícate el desodorante


Fuente:

Mujeres

18 de Julio de 2008



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