viernes, 18 de julio de 2008

Alcohol: ¿la llave de la diversión?


Consumir bebidas de alta graduación ha llegado a establecerse como patrón de comportamiento en ciertos estatus.


Dr. LavillaLos efectos del alcohol en la salud dependen de la cantidad consumida y de la predisposición propia de cada persona. Es un problema real que no sólo va asociado a una determinada cultura de ocio, sino también a un estilo de vida y a un estatus profesional.Hace décadas, el consumo de alcohol se asociaba a un estatus económico y social muy desfavorecido. Sin embargo, ese concepto ha cambiado mucho y ahora el consumo de alcohol se ha difundido como una herramienta más de ocio. De esta forma, la edad de inicio para su consumo se ha reducido notablemente. Entre los jóvenes, ingerir alcohol forma parte de la diversión y, de hecho, se ve potenciado cuando se actúa socialmente como grupo. Además de preocupar ese mayor consumo de alcohol, se ha estado dando un salto cualitativo importante en la calidad de ese alcohol. Se ha extendido el consumo de bebidas de alta graduación con todo lo que ello conlleva. Aumenta el peligro no sólo por el porcentaje de alcohol que aportan esas bebidas, sino por el empleo de otras sustancias con las que se realizan mezclas.Los peligros para la salud aumentan debido a los efectos tóxicos que se unen y potencian. Junto a ese peligro, aparece el riesgo derivado de la “falsa sensación de seguridad” en el consumo de alcohol. Es errónea, pero anima a seguir bebiendo más y más.Llega un momento en el que empieza a advertirse un alcoholismo “oculto”, no unido a un consumo diario sino a la necesidad de recurrir a su empleo siempre que se pretenda seguir con un fin de semana de diversión. Los efectos entonces van más allá del estado de salud, para empezar a producirse cambios negativos en aspectos como el rendimiento. El consumo de bebidas de alta graduación ha llegado a establecerse como patrón de comportamiento en determinados estatus sociales, habitualmente de alto nivel y con un potencial económico y de desarrollo personal elevado. En estos casos se niega también la presencia de ese problema.Entre los más jóvenes, la solución a ese dilema pasa en dotarles de los suficientes recursos personales. Deben ser decididos, y para ello es importante una fuerza de voluntad y una seguridad personal que se forja desde pequeños.Es importante conseguir otras alternativas de diversión y potenciar la estima hacia la salud corporal. Si esas actividades se realizan en grupo, se consigue un refuerzo positivo gracias al efecto que en esas edades tiene el sentimiento de solidaridad.Poner solución al consumo de alcohol en grupos de población con un estatus de desarrollo personal alto es complicado. Romper la afición puede suponer un problema, y es ahí cuando la familia o la pareja puede suponer una ayuda indispensable. La presencia de una estabilidad emocional permite hacer frente a la adicción.



Fuente:

Gaceta

18 de Julio de 2008



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