viernes, 29 de junio de 2007

Comer es un placer... saludable


Decálogo para cuidarse en verano

por CRISTINA G. LUCIO

Antes de hacer las maletas, es importante recordar que la 'anarquía' estival propia del verano no tiene por qué repercutir en nuestra alimentación. Sigue estos consejos y tu cuerpo te lo agradecerá.

OLVÍDATE DE LA 'OPERACIÓN BIKINI'
Las dietas milagrosas que prometen un cuerpo de infarto en una semana nunca funcionan. En realidad, suelen ser contraproducentes, ya que lo perdido se recupera pronto y casi siempre vuelve acompañado de unos kilitos de más.

BEBE MÁS
Con el calor, se pierden líquidos y sales minerales, por lo que es vital hidratarse bien. Toma agua y zumos en abundancia para combatir los rigores del sol y mantener tu organismo. Presta atención a niños y ancianos, menos sensibles a las demandas de la sed.

COME MUCHA VERDURA
Las ensaladas son el alimento perfecto para una buena hidratación. Acompañadas de un buen aliño, ya que el aceite y la sal contribuyen a recuperar los minerales perdidos con el sudor. Gazpachos, sopas frías de hortalizas o cremas de verduras sientan mejor que las comidas ricas en grasas.

EL RICO PESCADO
El bonito, las anchoas o las sardinas son pescados típicos de esta época. No abuses de la carne; disfrutar de un sabroso ejemplar al horno o a la plancha, será más saludable. Elige siempre pescados y mariscos frescos (desprenden un olor saludable). Y ante la duda, no lo consumas.

FRUTA DE TEMPORADA
«La fruta puede salvarnos la vida», explica Javier Aranceta*, especialista en medicina preventiva y salud pública. Sus propiedades nutritivas y antioxidantes son fundamentales para el organismo. En verano, disfruta de la fruta de temporada; el cuerpo te lo agradecerá el resto del año.

JUGO DE SANDÍA
Para la sed, una buena opción es el jugo de sandía. «Después de tenerla un tiempo en el frigorífico, se trocea sin retirar las pepitas y se le da un golpe ligero de licuadora para que éstas no se rompan, ya que amargan. Se pasa por el chino para retirarlas y el resultado es un agua orgánica espectacular para combatir el calor», asegura Aranceta.

¡OJO CON SALSAS Y MAYONESAS!
Si esa ensaladilla con tan buena pinta ha estado expuesta al calor y no se ha protegido debidamente bajo una vitrina, puede ser muy peligrosa. Los establecimientos de restauración están obligados a servir salsas y mayonesas envasados con presentación industrial y no de forma casera.

RÁPIDO A LA NEVERA
El calor deteriora los alimentos, por lo que es importante refrigerar todo lo que no se vaya a consumir en el momento. Es importante utilizar recipientes adecuados para cada producto y mantener el frigorífico en buenas condiciones.

ATENCIÓN A LOS CONGELADOS
Coge los congelados al final de la compra —con el calor pueden derretirse rápidamente—, usa bolsas isotérmicas para llevarlos a casa y consérvalos siempre a menos de 18 grados. Recuerda que, una vez descongelado un producto, no se puede volver a congelar.

SI VIAJAS...
Si tienes previsto visitar a un país en el que no existe un control exhaustivo de las medidas higiénicas, debes tomar precauciones: consume agua embotellada (también para la higiene bucodental). Evita tomar productos crudos (como por ejemplo ensaladas), podrían contener microorganismos que te hagan pasar el resto del viaje entre retortijones. «Si las tomamos, con mucho vinagre o el limón», aconseja Aranceta. Lo mejor: todo bien caliente, pues las bacterias no sobreviven a temperaturas superiores a los 65 grados.* Javier Aranceta es secretario general de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y especialista en medicina preventiva y salud pública.

Fuente:
El Mundo.es
29 de Junio de 2007
http://www.elmundo.es/especiales/2007/06/verano07/gula/

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